Desde ADSLZONE nos dega una noticia de la situación de desamparo que viven los usuarios de videoconsolas ante las grandes compañías ha vivido un nuevo episodio. La última decisión de Sony de eliminar el sistema operativo Linux de su consola PlayStation 3, no es sino una nueva muestra de control por parte de las compañías hacia los usuarios, cuya libertad de elección se ve limitada con estas decisiones e incluso podría llegar a vulnerar sus derechos.

Internet es la herramienta usada por las compañías para ello. En este último ejemplo citado, Sony utilizó la Red para enviar a sus usuarios una actualización del sistema operativo de la consola. Ésta eliminaba por completo el gestor OtherOS que permitía la instalación de Linux en los primeros modelos de PlayStation 3, ya que esta opción ya estaba incluida por defecto en los modelos slim, puestos a la venta desde septiembre de 2009.

El motivo esgrimido por Sony ha sido el de “proteger la integridad de la consola” y asegura haber tomado la decisión “en el mejor interés de la mayoría de los usuarios”. Además, ha pedido disculpas a los usuarios que “estén disgustados por nuestra decisión”. La excusa de la “mayor seguridad” ha llegado justo en el momento que un hack logró a través de la funcionalidad de OtherOS saltarse el hipervisor de PS3, lo que podría suponer un primer paso para saltarse la protección de la consola y llegar incluso a reproducir copias de videojuegos en un futuro.

Sin embargo, la medida adoptada por el gigante japonés podría violar la legislación europea según se informa desde ElOtroLado.net. Ya existe un primer precedente por el que Amazon ha devuelto el 20 por ciento del coste de la consola por haber sido ésta privada de una funcionalidad que traía en el momento de su compra, lo que es refrendado por el abogado Carlos Sánchez Almeida: “Un fabricante no puede imponer que sólo se utilice el software que él ha licenciado”. “Muy poca gente tenía instalado Linux en la PS3; el problema es que la comunidad de usuarios lo ve como una privación de sus derechos”, ha explicado, por su parte, Pablo Grandío, director del portal de videojuegos Vandal.net al diario Público. “La percepción es que, en cualquier momento, Sony puede eliminar otra función”, asegura.

El caso de Sony no es el único por el que una compañía de videojuegos modifica sus consolas a través de Internet. Nintendo hace lo propio, por ejemplo, con Wii, consola hackeada desde hace bastante tiempo y a cuyas actualizaciones responde la scene en tiempo record. Por su parte, Microsoft canceló el acceso al servicio online de su Xbox 360 a miles de usuarios que habían optado por hacerlo. En el caso de la compañía estadounidense, los términos de uso de la máquina especificaban que ésta podría suspender permanentemente la conexión online si se modifica su consola “para diseñar, desarrollar o actualizar software no autorizado”.

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