El Mobile World Congress se vistió ayer de gala para recibir a Steve Ballmer, CEO de Microsoft, quien presentó su Windows Mobile 7, que sorprendentemente no estará listo hasta la temporada navideña de 2010. Para muchos de los presentes, el anuncio del Windows Mobile 7, a nueve largos meses de su lanzamiento, es una maniobra  de Microsoft para desviar la atención de los intensos rumores sobre sus intenciones de comprar  a la empresa canadiense Research in Motion (RIM), fabricante de la Blackberry. Ningún miembro de la delegación de Microsoft ha confirmado ni desmentido el rumor.

Sin embargo, es ya más que evidente que Microsoft pierde terreno en el entorno móvil, ante la aplanadora de Apple, la consistencia de RIM y la apuesta por Android, el sistema operativo de código abierto de Google, cuyo principal ejecutivo, Eric Schmidt, será el plato fuerte del  MWC hoy martes. De ahí que Ballmer y sus ejecutivos tuvieran que hacer malabares sobre el escenario, incluyendo extensas mea culpas ante la pérdida de posiciones en el mercado de los móviles, para presentarse como una alternativa viable en el mercado de los smartphones.

El interés de Ballmer por RIM se viene ventilando desde hace unos meses, pero el atasco en el que se encuentra Microsoft, parece que puede llevar a la compañía a acelerar sus planes y tirar de la caja para pagar los casi 40.000 millones de dólares que vale Blackberry en el mercado. Las sinergias entre ambas compañías son importantes, pues ambas tienen una presencia dominante en el entorno empresarial. Otra opción para Microsoft es la compra de Palm, empresa que no ha logrado el nivel de éxito que esperaba con el lanzamiento de su Palm Pre. Pero Palm sería sólo la segunda de las opciones de Ballmer y su equipo.

El control y nivel de apalancamiento frente a los operadores que han logrado Apple y RIM con su oferta de hardware y software, son una espina en el zapato de Microsoft. La empresa de software tiene claro que debe entrar a jugar en el terreno de los terminales. La pregunta es si comprará o desarrollará. La gran mayoría de los asistentes al MWC lo tiene claro: comprará.

A la tercera va la vencida

Ballmer dejó patente ayer en el MWC su intención de poner una pica en el mercado de la telefonía móvil. Infructuosos han sido los intentos en el pasado por conseguir desbancar al iPhone con las versiones previas de Windows Mobile, que ya son historia. Ahora, sin embargo, Microsoft ha hecho borrón y cuenta nueva con Windows Phone 7 Series y el resultado sólo puede calificarse de espectacular.

El interfaz recoge la herencia del reproductor Zune HD (el equivalente al iPod creado por los de Redmond). Los que han podido probarlo hablan maravillas del mismo. Precisamente, Microsoft ha seguido con el Zune y el Windows Phone, los pasos trazados por Apple con el iPod y iPhone: desarrollar un buen reproductor con un potente interfaz de usuario, para evolucionarlo con posterioridad hacia un móvil integrando todos los servicios. Parece que su sistema operativo va a dar mucho de que hablar.

Una de las claves del nuevo sistema operativo de Microsoft, como decíamos, es la integración con los diferentes servicios de la casa y las diferentes redes sociales. Windows Phone 7 ha sido concebido dando especial importancia al apartado multimedia y de hecho, tal y como han anunciado en Barcelona, el nuevo sistema operativo se conectará con el servicio de juegos Xbox Live y permitirá la reproducción de vídeos y música, herencia, como decimos, del Zune HD.

En el apartado gráfico de la navegación, se ha confiado el diseño a Albert Shum, un ex-diseñador de la marca deportiva Nike. Este diseñador ha buscado fondos minimalistas y carentes de todo tipo de sombras y efectos visuales que ralenticen el funcionamiento. El resultado a nivel estético, no desmerece en absoluto, tal y como puede apreciarse en los vídeos publicados por Microsoft en la presentación de la plataforma.

Algunas interrogantes
Microsoft ha arriesgado y lo ha hecho con la contundencia del que sabe que ya no tiene mucho que perder, a la vista de la pobre acogida de las versiones previas de Windows Mobile. La reacción de la crítica ante lo presentado, hasta el momento, ha sido positiva pero quedan muchos interrogantes por aclarar: ¿Es eficiente el sistema operativo en lo referente a la gestión de la batería? ¿Cómo gestiona la multitarea? ¿Podrán actualizarse los terminales actuales al nuevo sistema operativo o será necesario comprarse un nuevo móvil? ¿Contará con muchas aplicaciones en un futuro?

Esta última pregunta puede ser la que determine el éxito o no del sistema operativo. Hay que recordar que se enfrenta al iPhone OS con más de 140.000 programas disponibles y accesibles con la caricia del dedo. Windows Phone 7 llegará a finales de año y promete apretar más si cabe las cosas en cabeza en el mundo de los sistemas operativos móviles. Con todo, queda mucho 2010 por delante y falta por ver qué novedades presentará Apple en el mercado de la telefonía.

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